El No Dormir Bien

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Qué quiere decir “dormir bien”. Qué consecuencias tiene no dormir bien.

no dormir bien

Es curioso, muchos días, después de levantarnos decimos: “Hoy he dormido muy bien”, o, “he dormido muy mal”.

El significado de estas frases puede ser muy diverso.  Seguramente, no se parecerá mucho al que usaría un médico especialista en enfermedades del sueño.

Para nosotros, dormir bien se parecería a haber dormido un número suficiente de horas o a levantarse descansado. Inconscientemente estaríamos comparando esa noche con otras noches en las que “dormimos peor”: no dormimos tantas horas o no descansamos tanto.

Un médico del sueño nos diría que éste ha sido de calidad si nuestro cerebro y todo nuestro organismo se han regenerado satisfactoriamente  de las toxinas acumuladas durante el día. Nos explicaría que nos podría parecer que hemos descansado bien y que no sea así.

El no dormir bien, casi siempre debido a respirar mal o roncar durante el sueño, es causa de graves enfermedades que se deben prevenir:

  • Pérdida de memoria reciente y pérdida de capacidad de concentración
  • Hipertensión arterial
  • Enfermedades del corazón (angina de pecho, infarto de miocardio)
  • Accidente vascular cerebral (ICTUS o ataque cerebral))
  • Enfermedades endocrinas, sobretodo DIABETES
  • Reflujo de ácidos del estómago (reflujo gastroesofágico)
  • Envejecimiento prematuro
  • Impotencia sexual en el varón y falta de deseo en el hombre y la mujer
  • SOMNOLENCIA DIURNA:
    • Problemas de relación con la pareja
    • Aumento de los accidentes de tráfico
    • Aumento de accidentes laborales
    • Disminución de rendimiento en el trabajo y los estudio

Para saber si se duerme bien o se duerme mal existen varias formas de análisis. La primera y la más rápida es hacerse un autoexamen. La idea es pararse a pensar sobre los acontecimientos diarios para detectar síntomas que ocurren cuando no se descansa bien. Con estos síntomas me refiero a falta de energía o ganas de empezar el día, tener muchísimo sueño después de comer, dormirse accidentalmente en reuniones o al volante, tener poca memoria reciente, etc…

La segunda forma de analizar nuestro sueño es mediante la ayuda de alguien que duerma con nosotros. Lo mejor es usar a la pareja. Ella o él sabrá con exactitud si nos movemos mucho durante la noche, si roncamos, si hacemos apneas y dejamos de respirar, si tenemos la piernas inquietas y fenómenos similares. Que otra persona nos observe durante el sueño puede ser ya un método bastante objetivo.

La tercera forma es mediante distintos tipos de dispositivos que monitorizan el sueño. Estos dispositivos no realizan encefalografías y su nivel de certeza es ya muy bueno pero si se quiere tener un control total de nuestro sueño se deberá realizar una polisomnografía.

polisomnografia

La cuarta forma es con una polisomnografía. Esta prueba se realiza en centros especializados y permite saber con un grado de certeza máximo cual es la calidad de nuestro sueño. Este tipo de análisis comprende las siguientes áreas: electroencefalografía (EEG), electrooculografía (EOG) y electromiografía (EMG). Los otros parámetros analizados son: electrocardiografíaoximetría de pulso, esfuerzo respiratorio, CO2 trascutáneo, registro de sonidos para evaluar ronquidos, EMG de extremidades y monitoreo continuo por vídeo.